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Caja Popular Mexicana (CPM) es una cooperativa con 58
años de arraigo en México, que cuenta con más de un
millón y medio de socios a quienes ofrece sus servicios
de ahorro, inversión y crédito. Recientemente, con su
participación en el PATMIR II, CPM adoptó el Modelo
Semilla Cooperativa, que es una metodología del Consejo
Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU) para
acercar los servicios financieros a las comunidades
rurales a través de grupos que son formados y atendidos
por Ejecutivos Financieros Rurales (EFRs). Para ilustrar
el impacto de este modelo en la vida de nuestros socios,
les compartiremos la experiencia de un “matrimonio de
éxito”.
José Barbosa, EFR de la sucursal Santa Clara de Asís,
logró convocar a varios vecinos de la comunidad de
Atoyatempan, Puebla, a una reunión de demostración del
Modelo Semilla Cooperativa. La propuesta de contar con
servicios en su propia comunidad fue muy atractiva para
todos y decidieron constituir el grupo “Teteles” en
noviembre de 2008.
Esta oportunidad de acceso a servicios financieros no
podía haber llegado en mejor momento para Alejandro
Jiménez y Anastasia Juárez, que forman un matrimonio
dedicado a la maquila de mandiles desde hace varios
años. Su taller enfrentaba una crisis financiera grave,
pues a pesar de contar con 6 máquinas bordadoras y 6
empleados, no tenían capital para resurtirse de materias
primas y estaban perdiendo, gradualmente, a sus clientes
por la baja producción, incluso sólo estaban dando
trabajo a sus empleados uno o dos días a la semana. La
situación era crítica, necesitaban capital para su
negocio o corrían el riesgo de perderlo.
En algún momento, pensaron en vender su camioneta para
invertir ese dinero en su taller, pero llegaron a la
conclusión de que sería “tapar un hoyo abriendo otro”,
por lo que siguieron buscando otras opciones. Llegaron a
tocar la puerta de algunas instituciones para solicitar
un crédito formal pero era prácticamente imposible
obtenerlo, algunas veces por ser muy caros y otras por
los requisitos interminables.
Cuando al señor Alejandro le comentaron que CPM podía
ayudarles y que había un crédito que se otorgaba a
través de grupos, con un interés bajo y planes de pago
de acuerdo a sus posibilidades, la idea le interesó
muchísimo. Al principio, no entendía la razón para
organizarse en grupos, pero con el tiempo comprendió que
de esa forma el servicio era más eficiente y, sobre
todo, confiable, pues sus propios vecinos participan en
el control de las operaciones. Además, la atención del
EFR es personalizada y puede recibirse asesoría
detallada de todos los servicios sin necesidad de
trasladarse a una sucursal. Alejandro y su esposa
pudieron, por fin, confiar en una institución de ahorro
y crédito, optando por incorporarse al grupo “Teteles”.
A la fecha, los señores Alejandro y Anastasia han
obtenido más de un crédito y han correspondido a esa
confianza siendo puntuales en sus pagos. Con estos
créditos han juntado capital suficiente para invertirle
a su taller, que ha duplicado su producción y cuyos
trabajadores ya laboran de lunes a sábado en jornadas
completas.
Don Alejandro comenta: “La Caja nos ha ayudado mucho.
Hoy, con las ganancias de nuestro taller de maquila
hemos invertido, junto con otras tres personas del grupo
“Teteles”, en unos invernaderos, por lo que puedo decir
que todos nos estamos beneficiando en grupo. También la
Caja nos ha dado la oportunidad de ahorrar.”
Experiencias como las de este matrimonio y los
integrantes del grupo “Teteles” han motivado a que más
personas de comunidades rurales y marginadas se acerquen
a CPM para recibir servicios financieros permanentes y
de calidad, fomentándoles la cultura del ahorro y
facilitando el acceso a un crédito justo y productivo.
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