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Cooperación Internacional

 En los últimos años, varios fenómenos globales interrelacionados entre sí han generado impactos importantes tanto en la población, la economía y en los recursos naturales de México. La demanda en cantidad y calidad de alimentos ha aumentado progresivamente debido al crecimiento demográfico y a los cambios en las preferencias alimenticias; los cuales están relacionados con la urbanización y el crecimiento económico, tanto de México como de otros países del mundo.
 
Al mismo tiempo, las reservas y la disponibilidad de alimentos han disminuido y la presión sobre el uso del suelo ha aumentado en respuesta a la demanda de biocombustibles elaborados a partir de materias primas producidas en terrenos agrícolas. Estas tendencias han ocasionado incrementos en los precios de los alimentos, atentando contra el bienestar de las familias de más bajos ingresos.
 
Esta situación se ha intensificado debido a la presencia de condiciones climatológicas extremas derivadas del cambio climático, tales como las inundaciones recurrentes que además de afectar directamente a las actividades agropecuarias, promueven el desarrollo de plagas y enfermedades; mientras que, las sequías y las altas temperaturas han ocasionado la pérdida de cosechas, así como mayor frecuencia y escala de incendios en terrenos forestales y de pastoreo; al igual que las heladas y los retrasos de las lluvias en el verano han afectado considerablemente la producción de granos; por mencionar algunos de los principales factores.
 
La problemática anterior es de importancia primordial debido a que las importaciones de alimento han registrado incrementos significativos en la última década y nuestro país es particularmente vulnerable al cambio climático; por lo cual, de no realizar intervenciones oportunas, existe el riesgo de que estos fenómenos se conviertan en una espiral hacia abajo que ocasione degradación de recursos naturales, menor productividad, disminución del crecimiento económico, inseguridad alimentaria, pobreza e inestabilidad social.
 
Para disminuir este riesgo y revertir el impacto de las tendencias mencionadas, se requiere que además de contar con políticas apropiadas, también es necesario el esfuerzo de los productores y de los distintos eslabones que integran las cadenas agroalimentarias; así como de que quienes por sus posiciones toman decisiones estratégicas  tengan acceso a conocimientos y tecnologías necesarias, para que se logre asegurar:

1) La disponibilidad de alimentos en las cantidades y calidades que son demandados por la población, a precios accesibles y que exista una menor dependencia hacia las importaciones de alimentos.

2) La competitividad de las cadenas de valor agregado en los ámbitos agroalimentario y forestal, enfocados a incrementar la participación del sector agroalimentario mexicano tanto en los mercados nacionales e internacionales.

3) La mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y la aplicación de estrategias de
adaptación para el cambio climático que sean más efectivas.

4) El mantenimiento y/o mejoramiento de la capacidad productiva de los recursos naturales, para que la producción sea sustentable desde el punto de vista ambiental; y además, se asegure el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

5) El logro del crecimiento económico acelerado que esté cimentado en políticas públicas apropiadas que conduzcan a la reducción y  a la futura erradicación de la pobreza.

Ante este panorama en el cual predominan importantes retos a nivel mundial, aunado al proceso de globalización de la economía mundial; es necesario que México busque soluciones a partir del contexto internacional y en colaboración con países socios; debido a que, México tiene un importante nivel de rezago en cuanto a desarrollo científico y tecnológico en relación con países desarrollados de América del Norte, Europa Occidental y Asia del Este.
 
Además, también existe un rezago notable en políticas y acciones en materia de desarrollo científico y tecnológico con respecto a los países del Grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y de otros países con economías emergentes, tales como Sudáfrica, Argentina y Chile. Por otra parte, los indicadores que evalúan el desarrollo económico y tecnológico ubican a nuestro país en una situación favorable con respecto a países de Latinoamérica, África, Asia del Centro y del Sur, y en menor medida, a Europa del Este.
 
A partir de estas consideraciones, la estrategia que necesita México para consolidar su posicionamiento a nivel internacional, acelerar su desarrollo económico y fortalecer su participación en temas estratégicos de importancia mundial, requiere dirigirse a:

1) Reducir la brecha en desarrollo con respecto a las economías y democracias más avanzadas del mundo.

2) Consolidar y posicionar gradualmente a nuestro país en una posición de liderazgo respecto a los países con economías emergentes.

3) Lograr que México se posicione como país líder que brinda apoyo para el desarrollo de países menos desarrollados, principalmente de Centroamérica, el Caribe y América del Sur.
 

Las experiencias obtenidas a nivel mundial demuestran que la cooperación ha sido una estrategia fundamental utilizada para promover el desarrollo de los países, por lo anterior, para que nuestro país logre sus metas en cuanto a posicionamiento a nivel internacional como en el logro de objetivos específicos en materia agroalimentaria, desarrollo rural, uso sustentable de recursos naturales y conservación del ambiente, es indispensable que México se convierta en un importante país promotor de cooperación internacional en materia de ciencia y tecnología.